Mi querida Jane:

Jane Austen

Ayer hubieras cumplido 239 años. Y pensar que a un océano y doscientos años de distancia, cuando yo tenía meramente trece, fuiste mi mejor amiga. Y pensar que tu voz, tu imaginación, entraba en mi morral. Y pensar que no te soltaba, que te escuchaba en mi cabeza y me enamoraba de tus mujeres. Y pensar que me hacías reír, me hacías pensar, me hacías soñar.

Hoy veo nuestro vínculo, ese desgarbado libro de las hojas amarillentas, y sonrío. No lo puedo evitar. Hubieras cumplido 239 años, y seguís inspirando a nenas como lo fui yo, mujeres como lo soy ahora. 239 años y sigo queriendo que mi hija se llame Elizabeth en honor a tu mejor personaje. 239 años de culto.

Encontré una página de Facebook de admiradoras que te rinden homenaje vistiéndose de época y haciendo picnics. Mi cerebro quiso tildarlas de locas, burlarme, pero por dentro sabía que yo no tendría ese coraje, que no podría vestirme de vos y tomar té en espacios públicos. Supe que por más de que me burlara, ellas seguramente te querían más que yo, te amaban lo suficiente para citar tus obras de memoria y debatir sobre tu vida entre taza y taza de alguna mezcla especial de té servida en porcelana fina.

Sé que te amé, sé que te amo. Sé que soy superficial, que jamás te investigué, que lo nuestro se basa en lo que salía de tu pluma y en el humor de tus obras, que hace años que no leo nada tuyo, y aún así sé que te amo. Sé que por alguna broma cósmica no va a ser nunca algo recíproco. Sé que estoy escribiéndote una carta con 197 años de retraso. Pero no puedo evitar ver una imagen tuya y recordar esos momentos en los que fuiste mi fiel compañera, en los que me diste ganas de escribir.

Porque gracias a vos y a mi amada Agatha, mis sueños de ser escritora tomaron forma.

Mi estimada Jane, hoy brindo por vos y por todos y todas a los que, como yo, inspiraste. Algún día te lo voy a agradecer cara a cara.

Hasta siempre.

Naty.