#LeerEsCultura – Alias: polémicas internas.

Crecí leyendo. Si hay algo que sé, es justamente eso.

Desde chica me enamoré de los mundos que creaban papeles impresos en mi mente, del olor a viejo de las librerías de usados, de los regalos de Navidad y cumpleaños que tenían forma rectangular. Los libros fueron siempre mi refugio, así como mas tarde lo fue mi escritura, y así es que conocí personas maravillosas con poderes extraños, seres fantásticos, nenes y nenas que vivían en la pobreza, una aprendiz de un brujo ausente, mujeres que buscaban esposos para sus hijas e hijas que elegían por sí solas, guerreras, damiselas en peligro, príncipes que necesitaban ser rescatados, vampiros que brillaban, reyes tiranos, reinas asesinas, vengadores enmascarados, mamuts escondidos en sótanos, chanchos con pies de perro, animales que sienten y hablan, gente que buscaba encontrarse y gente que se perdía… En mi biblioteca si hay algo es variedad, porque cada libro que cae en mi mano es un universo nuevo a explorar.

Por eso es que cuando Irina comentó sobre una iniciativa para fomentar la lectura inmediatamente decidí formar parte. Y la verdad es que me encuentro ante un documento en blanco y no se qué tipear.

Irina contaba sobre su profesor, que decía que no necesitaba drogas porque tenía libros. Creo que esa definición resume el mejor tipo de posible marketing que pueda fomentar la lectura: leer es como soñar despierto. Es viajar en el tiempo a cuando el libro fue publicado y a cuando el libro se sitúa. Es tomar las amarillentas hojas de un libro usado con cuidado y pensar en el dueño anterior. Es ver que las tapas se deteriorarán, pero la narración sigue siendo la misma hoy que hace cien años, que las palabras son inmortales, que la gente observa el título de lo que lees y reacciona, que los personajes comparten con vos.

Leer es pensarse a uno en cierta situación. Es ser espectador y confidente. Es buscar el ideal con los protagonistas como si en ello se te fuera la vida. Es llorar por una escena tierna y reír en medio de una batalla. Es sentirte parte de un mundo donde no hay mal que recaiga en vos, donde podes observar y juzgar sin ser observado ni juzgado.

Hay muchos tipos de lectura que pueden gustar: cuentos, novelas, ensayos, erotismo, ciencia ficción, fanfiction, fábulas. Poemas. Noticias. Todo eso es cultura. Y hay para todos los gustos, creeme.

Cuando se trata esta problemática, se la aborda desde el punto de vista de que ‘la juventud está perdida’. “Uno de los mayores retos hoy en día, con lo llamativo de la televisión, la computadora, la play, etc., es lograr que los chicos lean,” dicen. Pero un nene o nena va a hacer las cosas por seguir un ejemplo, por acostumbrarse a una forma de vida o rechazar una forma de vida. Yo soy partidaria de que puedan elegir sus propios hobbies. Prediquemos con el ejemplo pero no los forcemos. Compartamos el tiempo con ellos, leyendo juntos, leyéndoles, invitándolos a jugar con la imaginación. Leamos todos. Dejémoslos elegir qué leer.

Leer es cultura, y toda cultura está al alcance de tu mano para que puedas personalizarla a tu gusto.

Leer es cultura, #leerescultura

Si les interesa la iniciativa, pueden participar.
¡Fomentemos la lectura entre todos y todas!

Mi querida Jane:

Jane Austen

Ayer hubieras cumplido 239 años. Y pensar que a un océano y doscientos años de distancia, cuando yo tenía meramente trece, fuiste mi mejor amiga. Y pensar que tu voz, tu imaginación, entraba en mi morral. Y pensar que no te soltaba, que te escuchaba en mi cabeza y me enamoraba de tus mujeres. Y pensar que me hacías reír, me hacías pensar, me hacías soñar.

Hoy veo nuestro vínculo, ese desgarbado libro de las hojas amarillentas, y sonrío. No lo puedo evitar. Hubieras cumplido 239 años, y seguís inspirando a nenas como lo fui yo, mujeres como lo soy ahora. 239 años y sigo queriendo que mi hija se llame Elizabeth en honor a tu mejor personaje. 239 años de culto.

Encontré una página de Facebook de admiradoras que te rinden homenaje vistiéndose de época y haciendo picnics. Mi cerebro quiso tildarlas de locas, burlarme, pero por dentro sabía que yo no tendría ese coraje, que no podría vestirme de vos y tomar té en espacios públicos. Supe que por más de que me burlara, ellas seguramente te querían más que yo, te amaban lo suficiente para citar tus obras de memoria y debatir sobre tu vida entre taza y taza de alguna mezcla especial de té servida en porcelana fina.

Sé que te amé, sé que te amo. Sé que soy superficial, que jamás te investigué, que lo nuestro se basa en lo que salía de tu pluma y en el humor de tus obras, que hace años que no leo nada tuyo, y aún así sé que te amo. Sé que por alguna broma cósmica no va a ser nunca algo recíproco. Sé que estoy escribiéndote una carta con 197 años de retraso. Pero no puedo evitar ver una imagen tuya y recordar esos momentos en los que fuiste mi fiel compañera, en los que me diste ganas de escribir.

Porque gracias a vos y a mi amada Agatha, mis sueños de ser escritora tomaron forma.

Mi estimada Jane, hoy brindo por vos y por todos y todas a los que, como yo, inspiraste. Algún día te lo voy a agradecer cara a cara.

Hasta siempre.

Naty.