Por qué me ausento (también llamada “La verdad de la milanesa.”)

Antes que nada, tengo que pedirles disculpas por el silencio de radio blog. Tuve dos meses bastante complicados personalmente. Juro que estuve todo el tiempo pensando en este que es mi bebé virtual.

“Entonces, ¿Por qué no le das bola al blog? Que mala madre…” Perdón, Lector Misterioso, pero no es cierto eso. El blog siempre está presente en mi mente y permanentemente anoto ideas para entradas. Pero cuando uno milita, estudia una carrera universitaria, y además labura siete horas por día de lunes a viernes, lo cierto es que cosas como un blog que recién empieza pasan a segundo plano. Y la verdad es que no me preocupa. El objetivo principal de este blog no es estresarme, sino todo lo contrario. Es dejarme una ventana abierta para publicar lo que quiera cuando quiera, para dejar que mi costado creativo que tanto me calma, fluya de forma productiva. Para dejar que mi cabeza llena de ideas fuertes pueda liberarse en forma de entradas. Y estos últimos dos meses no pude hacer nada de eso, desgraciadamente.

Lo único que pude hacer que no está relacionado a mis obligaciones fue leer un buen tramo de El Señor de los Anillos para el último #LeeConBUA, (¡AGUANTE #BUAFFINDOR!), irme de vacaciones por tres días, donde me compré libros que quiero leer y reseñar próximamente, y comprarme la cámara DSLR más linda del mundo. Se llama Lizzie. Estoy aprendiendo a entenderla y manejarla. ¡Deséenme suerte!

¡Y ahora, un par de anuncios! Les anticipo que tengo una receta de muffins que estoy perfeccionando y publicaré próximamente, en su versión chocolate negro/amargo y versión chocolate blanco para que los puedan teñir como se les cante. Por otro lado, también estoy perfeccionando el posible patrón de una medusa amigurumi. Les dejo la fotito más abajo. ¿Ven? No me olvidé de ustedes. ¡Si yo los quiero!

Bánquenme, por favor. Mi vida es, y cito a diversas personas muy cercanas a mí, “la más ocupada del mundo” (aunque creo que algunos me ganan, como la Crischu. Pero ella ya es palabra mayor.)

Leelah Alcorn no está sola.

El 28 de diciembre pasado, Leelah Alcorn, una jóven trans de 17 años, se suicidó por no recibir la aceptación que sus padres debían darle. La madre, ese mismo día, publicó en facebook que había perdido a su hijo de 16 años. Justamente, este es el tipo de falta de aceptación de la identidad de su hija que provocó la muerte de una chica tan jóven.

Leelah Alcorn, suicide note, trans suicide data
“La única forma en la que puedo descansar en paz es si un día la gente transgénero no es tratada como yo lo fui, si son tratados como humanos, con sentimientos válidos y derechos humanos. Se tiene que hablar en las escuelas sobre género, cuanto antes mejor. Mi muerte tiene que significar algo.” – Leelah Alcorn.
Reino Unido: 48% de la gente trans intenta suicidarse antes de los 26. (2014)
EEUU: 41% de la gente trans intenta suicidarse. (2014)
Canadá: 43% de la gente trans intenta suicidarse. (2012)

En Tumblr – ruta de escape de muchos otros que, como yo, son parte del colectivo arcoíris – Leelah se encontraba con una forma de expresar sus sentimientos, sus emociones. Justamente allí es donde ella publicó su nota suicida. Esta es la carta que más conmovió las redes sociales, lo que más ojos abrió. En ella habla de los abusos de la familia contra su persona, de la decisión de que Leelah no era Leelah sino Josh y por ende no podía tener contacto con nadie que la aceptara, nadie que la llamara Leelah y le dijera que estaba bien ser trans*.

Me angustia pensar que Leelah, como tantas otras personas de la comunidad trans* en el mundo, va a ser enterrada bajo un nombre que no es el suyo.

Es triste tener que esperar que un suicidio, una cosa tan trágica, logre que la sociedad vea lo que el rechazo y la negación provocan. Es terrible pensar en que el suicidio es común entre el colectivo trans y que podríamos hacer algo para evitarlo.

En Argentina tenemos la suerte de contar con una Ley de Identidad que reconoce a la gente trans*, aunque a la sociedad le falte mucho para llegar a la inclusión completa de todo el espectro arco íris. Por otro lado, en Estados Unidos, donde Leelah vivía, estudios muestran que 3 de cada 4 jóvenes trans sufren de violencia en la escuela, que 1 de cada 2 – es decir, el 50% de la gente trans – intenta suicidarse antes de cumplir los 20 años, que el 97% de la población trans fue, en algún momento, discriminada en su trabajo. 

Eso es lo que no es natural; no la identidad de las personas. Lo que no es natural es el odio, la discriminación, el rechazo que empujan a alguien a quitarse la vida. La negación de los padres de Leelah, así como la de tantos otros padres, pares, adultos, y más, que no pueden aceptar que sus hijos no hayan nacido cisgénero o cissexuales, heterosexuales, que tengan capacidades diferentes, enfermedades, etcétera, etcétera. Todo eso es lo que lleva a la comunidad LGBT+ a llegar a tener una tasa de suicidio más alta que el porcentaje que tiene la comunidad en el mundo (entre 1 y 3%, según el estudio).

Por iniciativa encabezada por Latinoamérica, gracias a los avances en materia de derechos que se vienen dando en este rincón del mundo, la ONU (desde el 24 de Septiembre de este año) acordó monitorear contra la violencia a la comunidad, basados en un estudio realizado por dicho organismo, para aportar a la búsqueda de equidad de estos países y el colectivo.

Es un avance en la dirección correcta, un paso hacia la disminución de las tasas de suicidio, contra la discriminación. Pero no nos podemos quedar de brazos cruzados y pensar que esto se va a solucionar solo. Tenemos que ir más allá, ser nosotros mismos el cambio, no discriminar de ninguna forma. Aceptar al otro tal cual es y no horrorizarnos.

Si no sabés qué pronombres usar para referirte a alguien, preguntales. Si llamás a alguien ‘tragasable’, ‘torta’ o ‘traba’, pará. Nadie es demasiado jóven para saber quién es o qué prefiere. Seamos conscientes. No rechacemos. Apoyemos campañas como la de ALITT, traigamos iniciativas como las del proyecto Leelah a nuestra comunidad, aplaudamos resoluciones como la de Salta, acompañemos colectivos como el FALGBT, ATTA, etc.

Si sos una de estas personas que sufrieron discriminación, sabé que, como Leelah, no estás solx. Pedí ayuda. Hablá con alguien que te escuche. Hablá aunque no te escuchen. No te calles.

Leelah Alcorn

Año nuevo (ALIAS: divagaciones)

Faltan 7 horas, 48 minutos 55 segundos para el 2015, y todavía no me acostumbro a escribir ‘2014’ en mis parciales en la facultad. El tiempo pasa más rápido de lo que mi cerebro puede registrar. Tal vez sea la escasez de sueño, la falta de descanso, o el ritmo ultra-acelerado de mi vida. No lo sé. Pero con 7 horas, 46 minutos y 36 segundos restantes antes de año nuevo, creo que no lo voy a descubrir antes de tener que acostumbrarme a escribir ‘2015’.

Con tan poco tiempo antes de tener que salir a celebrar las fiestas en familia,  dudo que muchos puedan meterse a ver qué divagaciones escribió la loca de Naty hoy. Pero no pasa nada, no se preocupen. Yo misma tampoco sé qué cuernos estoy escribiendo.

Escucho que, faltando 7 horas, 43 minutos y 45 segundos, un conductor de la tele dice desde el living “Levantemos las copas” y me pregunto si tal vez todos están emocionados por tomar vinos espumantes y comer cosas que tienen sentido ingerir en el hemisferio norte por estas fechas.

No sé. El tiempo es tan relativo, tan tirano, que el año nuevo siempre lo vi como una excusa para prender globos de papel y ver cuántos caen en los patios de los vecinos y cuantos, efectivamente, vuelan.

Pero es otro año cumplido. O 364 días, 16 horas, 21 minutos y 40 segundos, que pasaron, miles de memorias que quedaron, y veintenas de gente nueva conocidas. Son horas y horas de laburo, de cursadas, de exámenes, de militancia. Son cientos y miles de noticias. Y es otro año que sobrevivimos a pesar del caos de la Ciudad. Y creo que eso hay que festejarlo.

Feliz año nuevo, gente linda. Se lo merecen.

año nuevo champagne